Crear nuevos espacios naturales para compensar la pérdida de hábitats puede convertirse en una herramienta útil para proteger a los polinizadores. Así lo indica un estudio realizado en Países Bajos por investigadores de la Universidad de Wageningen, que comparó praderas creadas como compensación ambiental con praderas seminaturales ya existentes. Los resultados muestran que estas nuevas praderas albergaron el doble de abejas silvestres y una mayor riqueza de especies que las zonas de referencia. La investigación no presenta estas áreas como sustitutos perfectos de los ecosistemas originales, pero sí como una señal esperanzadora: cuando se diseñan y cuidan bien, pueden ofrecer recursos valiosos para insectos esenciales como abejas y sírfidos.

Praderas
La compensación de biodiversidad busca crear o restaurar hábitats para equilibrar los daños ambientales causados por nuevas infraestructuras o desarrollos. Es una herramienta cada vez más debatida en Europa, donde políticas como “No Net Loss” o “Biodiversity Net Gain” intentan frenar la pérdida de naturaleza.